Enrique Guzmán, un maestro en el Centro de Convenciones

Enrique Guzmán, un maestro en el Centro de ConvencionesEra obvio que el Centro de Convenciones estaría completamente lleno cuando Los Iracundos (una de las tres versiones) arrancaran en el concierto que tenía el regreso de Enrique Guzmán como atracción estelar.

Juano Velásquez, fundador de Los Iracundos en 1961, director y baterista del grupo a los sesenta y nueve años; Luis Amarillo en teclados; Hugo Barceló, en la guitarra; Carlos Sánchez y Stalin Govea en coros; y Manuel Paz, cantante, conforman esta versión de Los Iracundos con Juano como el único miembro original.

Si lloras por mí fue la primera balada, animosa, de melodía pegajosa, que perdura en la retina auditiva de la tercera edad, enfervorizó a este conglomerado “retro”; Chiquilina, balada sentimentaloide, ofreció, sin embargo, una interpretación hechizante en teclados.

Tu me diste amor, tu me diste fe concitó la participación del público haciendo palmas y Tu con él, una bellísima melodía de amor interpretada magistralmente por Hugo Barceló en guitarra eléctrica fue, musicalmente hablando, lo mejor de estos Iracundos.

La lluvia caerá, uno de los clásicos más populares fue ampliamente coreada al igual que la famosa Puerto Montt que dice “abrázame y verás que el mundo es de los dos” tan desfazado con la realidad hoy en día pero tan conmovedor en su simpleza idealista.

Juano, único baterista septuagenario del mundo, estuvo formidable en un solo y Voy a pedirte de rodillas fue de frente, la cursilería total. Y se vino Enrique Guzmán para tomar dominio absoluto del escenario como que nunca, nadie más había estado allí.

Un master showman completo, cantando, conversando, siempre chisteando, casi siempre coqueteando, este extraordinario comunicador trajo una banda que incluía 2 trompetas, 1 saxofón y un guitarrista prima de excelsa calidad.

Sonando como una Big-Band comenzaron instrumentalmente alrededor de My way una especie de banda sonora para un Enrique Guzmán similar a Frank Sinatra y su concepto de lo que es “entretener”.

I will follow you y More fueron cantadas en español y ya cantando Put your head on my shoulder el coro del público sonaba muy bonito sin que Guzmán haga el mínimo esfuerzo por convocarlos, Cariño y desprecio lo destacó como un crooner de fuste embelleciendo una hermosa melodía.

La sección de vientos, apodada como “mis tres conchitas” por Guzmán hicieron una armonía de efectos de sonido con la voz y la trompeta hizo un solo muy breve en Oye.

De repente y agarrando una guitarra acústica como tramoya, Enrique se metió con su banda maravillosa en un instrumental de rock, para luego entrar al clásico de B.B. King: Lucille y empezar a deslumbrar con su manejo del rock clásico y eterno. De un medley con Day Tripper de Los Beatles, pasando por Satisfaction, de Los Rolling Stones, llegó a Popotitos y La Plaga quedando establecida la conexión universal en lo mejor del rock.

Manejando los colores en su voz, el ritmo del show y a los acordes de My way Enrique Guzmán abandonó el escenario con la misma prosa que entró al mismo.

Los Corvets cerraron el espectáculo.