La energía y dulzura del cantante español Joan Manuel Serrat se desbordaron el sábado pasado, en el coliseo General Rumiñahui en Quito, frente a miles de seguidores. El concierto Hijo de la luz y la sombra, en homenaje al centenario del nacimiento del poeta Miguel Hernández, presentó un manojo de poemas hechos canciones, bellamente interpretados por Serrat y sus seis músicos sinfónicos.
Serrat inició la jornada con tres temas de su creación: Hoy puede ser un gran día, Sinceramente tuyo y La bella y el metro, y el primero del nuevo álbum, Tres heridas. Con este dio la bienvenida al concierto en honor a Hernández, “nacido en Orihuela en 1910 y muerto a los 31 años en manos del franquismo”.
El silbo de Dale que dale y Nanas de la cebolla fueron otros de los poemas de Hernández que el público escuchó conmovido. Serrat empuñó su guitarra para hacerle los honores a Hijo de la luz y la sombra en donde la esposa, dice Hernández, es la noche y él, el mediodía.
También interpretó otra de las canciones del nuevo álbum, titulada Tristes guerras. Entonces, Serrat recordó lo que dice un viejo adagio: “Las guerras son un gran negocio para los ricos, pero lo cierto es que siempre acaban pagándola los mismos, los pobres”.
Para la libertad fue la última canción del segmento de poemas de Hernández. Serrat desplegó su energía mientras en el fondo se mostraban imágenes de los titulares de periódicos de avanzada, en la hora feliz de la caída del franquismo: ‘España será una democracia’, ‘Al pueblo español no se le puede engañar’, ‘Adiós, Franco, adiós’. Un break y el cantante regresó con renovadas fuerzas. Ahí confesó al público la existencia de su otro yo: Tarrés (Serrat, al revés). Fue el momento para reencontrarse con las canciones de siempre: Lucía y Tu nombre sabe a hierba. Manos abiertas de pobres, manos que piden eran las imágenes que se veían mientras Serrat cantaba Disculpe el señor. La emoción de la audiencia aumentó con Esos locos bajitos, Mediterráneo y Cantares.
Esta última, poema de Antonio Machado, coreada casi en su totalidad por el público mientras Serrat los dirigía. Al terminar recordó la anécdota de la primera vez que estuvo en América. Fue en un show de Wilson Simonal, en Brasil. Él cantaba –según recordó– el principio de los temas, pero luego dejaba a su público que los interpretara. Él tuvo en ese momento una sana envidia, y pensó que quería ser como el artista brasileño.
Los seguidores de Serrat lo aplaudieron de pie, no querían dejarlo ir. Incluso luego de apagadas las luces del escenario no se movían. El español devolvió la muestra de afecto con más canciones: No hago otra cosa que pensar en ti, Pequeñas cosas, Penélope y Fiesta. Los más de 12.000 asistentes salieron felices, satisfechos.
Detalle
Al evento asistieron el vicepresidente de la República, Lenin Moreno; Galo Mora, secretario general del movimiento PAIS; la asambleísta Paola Pavón y el expresidente de la Asamblea Constituyente Alberto Acosta. El alcalde de Quito, Augusto Barrera, recibió pifias de un sector de los asistentes al concierto.
Videos Quito
Noticias Musica
- Alex Baldeón Presenta Videoclip de su nuevo promocional. “Días Mejores”
- ¡Para que no te quedes sin verlo!, Alberto plaza en doble función gracias a village plaza
- Justin Bieber luce más maduro en sesión de fotos para GQ
- Donna Summer muere a los 63 años
- Jennifer López, entre partos y cesáreas
- Nikki Mackliff grabará su disco en Miami
- 10 Aniversario Alleguez Son.
- Bonka Rumbo al Jumbo concierto
- Fer talento urbano colombiano presenta al ecuador "gracias a ti "
- Lorenzo Duarte revive el éxito mundial "Sopa de Caracol"




