Sepultura demostró su fuerza y vigencia

Sepultura demostró su fuerza y vigencia

La noche del concierto, en el estadio de Chaupicruz (al norte de Quito) empezó con todo en contra: una temperatura de 9 grados centígrados, poca gente, viento, polvo y policías que andaban en caballos y a pie quitando las correas de los rockeros... La gente llegaba de a poco. Algunos iban solos o en grupos de cuatro o cinco… Al final sumaron unos dos mil. Y Sepultura, una de las bandas más importantes del metal, cumplió con ellos.

Durante hora y media presentó una veintena de canciones, una combinación de su último disco A-LEX (2009) con los temas clásicos que han convertido a la banda brasileña en un referente del rock duro a nivel mundial.

No hubo mayores preámbulos. A las 22:00 el escenario estaba listo y Derrick Green, el vocalista del grupo, empezó la cita con Moloko Mesto (del A-LEX). Buena energía para los asistentes que, en su mayoría, no conocían este álbum.

Pero, como para que no olviden ante quién estaban, enseguida llegaron Arise y Refuse/Resist (1993), verdaderos himnos de la banda, lo que desató la locura y el mosh bajo el escenario.

La voz y la potencia de Derrick –con la ayuda del desempeño escénico de sus compañeros– mantuvieron al público a mil por hora. A pesar de que el termómetro del aeropuerto marcaba una temperatura de 8 grados centígrados y el polvo se había convertido en una nube, en la cancha del estadio de Chaupicruz más de uno se había sacado la camiseta para entrar a un mosh intenso y lento.

Sepultura demostró su fuerza y vigencia

“Este mosh está del putas, parece en cámara lenta, pero te sacan la madre”, decía Juan a su novia, que lo esperaba al borde de ese huracán humano.

La banda agradeció a sus fans y continuó con el repertorio, que incluyó temas memorables, como Territory y Slave New World (1993), hasta las 23:30, cuando se despidió por primera vez.

Vino el típico: “Otra, otra, otra…” y Sepultura regresó al escenario con Rattamahata. Cerca de la medianoche. Derrick cerró el concierto con Roots (1996).

A la salida, con las manos en los bolsillos, muertos del frío, la pregunta –innecesaria, pero inevitable de este concierto– volvía: ¿Te imaginas este concierto con Max Cavalera (el fundador y primer vocalista de la banda)?

Miles de respuestas revelaron que hay dos bandos alrededor de Sepultura: los nostálgicos, que creen que jamás va a ser como en los tiempos de Max Cavalera, y los optimistas, músicos sobre todo, que piensan que la calidad musical es una muestra de que el grupo aún tiene para largo. La noche del viernes, en Chaupicruz, Sepultura demostró las dos cosas.

Música

Las bandas nacionales que abrieron el show de Sepultura fueron Curare, Avathar y Sarcoma. Las tres tuvieron una buena presentación y en sus intervenciones agradecieron a los organizadores, Showfactory.

Sepultura, con 25 años de trayectoria, está integrado por Andreas Kisser (guitarra), Derrick Green (vocalista), Jean Dolabella (baterìa) y Paulo Jr. (bajo).

Paulo Jr. es el único sobreviviente de la formación original de la banda. Los hermanos Max e Igor Cavalera, los fundadores, ya no están en el grupo.

Hace seis años, Sepultura llegó a Ecuador por primera vez. En ese entonces, el público copó al menos la mitad de la Plaza de Toros Quito; es decir, hubo unas 8.000 personas. El viernes pasado asistieron a Chaupicruz unas 2.000.