Perales ‘rejuvenece’ su música El CD por sus 35 años.

Perales ‘rejuvenece’ su música El CD por sus 35 años.Cuando el cantautor español José Luis Perales inició su carrera artística dice que pensó que solo permanecería dos años en los escenarios, pues lo suyo –más que el canto– era la composición.

Sin embargo, tras 35 años de destacada trayectoria, él ha querido recorrer varios países para presentar el disco que recopila sus mejores éxitos y con el cual, asegura, haber rejuvenecido.

Él canta  esta noche (20:30) en el coliseo General Rumiñahui de Quito y mañana (21:00), en el Centro de Convenciones de Guayaquil.


En algunos sitios de internet –incluso su web oficial– hay una autobiografía. ¿Es real?

Confieso que mucha gente escribe por mí, pero no. No me creo tan importante ni tan mayor como para redactarla. Por ahora escribo canciones.

También se reseña que discográficamente estuvo seis años sin grabar...
Soy como la guardiana (una expresión utilizada en su país para señalar que aparece y desaparece). He tenido épocas en las que he tardado más en hacer un disco y giras, pero me mantengo. Quizás se atribuye esa ausencia a la vez que rompí con Hispavoz y hasta llegar a Sony tuve un silencio discográfico. Nunca he dejado de componer.

Navegando por ti y José Luis Perales en directo 35 años son sus discos más recientes. El último incluso da nombre a su gira. Los dos, ha dicho, son especiales, ¿por qué?

Navegando... fue mi primera producción independiente. Es optimista y de temas inéditos, y me animó a producir el disco de los 35 años con sonidos más jazzísticos. Este es recopilatorio e incluye los conciertos que di en el Teatro Gran Rex, de Buenos Aires (allí tocó por primera vez en Latinoamérica, en 1974).

¿Esa actualización lo obligó a variar algo de su estilo?
La esencia de la canción y yo no hemos cambiado, solo el envoltorio. Aprovechamos los nuevos instrumentos y músicos extraordinarios, un poco basado en el ambiente musical de Navegando...

¿Cómo percibe José Luis Perales esa producción?

Siento que me rejuveneció. Es como haber resucitado canciones que se habían quedado dormidas en el tiempo. Todo es nuevo.

¿Qué siente al haber escrito hace 30 años temas que la gente aún interpreta?

Es una especie de milagro. Cuando empecé a cantar no estaba seguro de durar dos años. Quería ser compositor. Grabé el primer disco por imposición del productor Rafael Trabuqueli, quien quiso que lo hiciera. En el fondo, deseaba que no pasara nada.

¿Por qué ese deseo?

No me concebía subido al escenario por esa timidez tremenda que aún me persigue. Cada vez que salgo lo hago con gran tensión e inseguridad. Es una gran responsabilidad ante la gente, pero la forma en que me recibe es un milagro. Cuando el público corea los temas y lanza piropos, me creo (ríe).

¿Ha llorado en el escenario por la efusividad de la gente?

En varias ocasiones se me ha quebrado la voz. Hay escenarios con los que uno sueña, y de repente llegas y descubres que la gente es la misma, te abriga y grita como si fuera el teatro de tu pueblo.

En sus canciones José Luis Perales habla mucho del amor, ¿se considera solo un cantautor romántico?
Lo soy, pero no estoy perdido por las nubes, también tengo canciones realistas y sociales. A la hora de escribir me puede interesar la marginación infantil o el drama de los desempleados.

Para Perales, el cantautor es el reflejo de lo que pasa en la cotidianidad de la gente. Él asegura alimentarse de las historias más comunes e incluso de las noticias de los periódicos. Solo les pone música y convierte en canción. Las suyas son crónicas musicales.

Más de 400 canciones escritas, millones de discos vendidos y numerosos premios, ¿a qué más aspira?
Ni me sobra ni falta nada. Creo que lo conseguido es producto del trabajo y del esfuerzo, y me siento feliz por el milagro de que otras generaciones sigan cantando mis temas. Pedir más sería abusar, aunque a lo que quizás sí aspiro es a volver a casa y agarrar la guitarra y seguir escribiendo canciones.

También menciona pasear por los parques o jardines con su primera y única nieta, Manuela, que tiene tres meses y es  hija de su hijo mayor, Pablo. El artista tiene otra hija llamada María.

Por lo que comenta, es usted un abuelo ‘chocho’...

Totalmente. Es una especie de atracción la que uno siente hacia ese niño que te mira y de pronto te sonríe. Esa sensación la censuraba un poco de otros abuelos, pero es mucho más de lo que pensaba.

¿Qué más le gustaría hacer?

Cuidar las plantas de mi jardín. Soy aficionado; (recientemente) paseaba por Central Park de Nueva York, EE.UU., y vi un roble con unas hojas preciosas y sus bellotas; cogí unas cuantas para mí.

¿Qué otras plantas tiene?

De todo. Hasta un árbol de ceibo cuyas semillas llevé de Argentina. Es de clima cálido, pero (en España) en invierno se hiela solo su tercera parte y la otra queda intacta. También tengo una pequeña viña.

¿Alguna otra afición?
Los viajes de placer con Manuela (su esposa) y la arqueología. Me encanta ir a Egipto y ver museos. De Ecuador conozco Manta y su civilización.

¿Ya escribió su mejor tema?

He escrito temas muy bonitos, pero el mejor no llega. Hay uno muy realista que nació hace mucho tiempo y cuenta el final de la historia: “Me iré calladamente, como llegué un día; me llevaré conmigo un cuerpo de guitarra y algún aplauso preso entre mis puños, alguna que otra herida en el alma. Me iré calladamente, sin lágrimas ni dudas ni palabras, tan solo mi equipaje y el polvo del camino hasta mi casa...”.

Usted ha dicho que la música juega al escondido, ¿por qué?

Por que a veces surge y otras no. Hay que andar buscándola. Es un juego porque cuando surge es maravillosa, es realmente hacer el amor.

¿Recuerda cómo y cuándo escribió su primera canción?

A los 16 años. Estaba en un internado de salesianos en Sevilla y de pronto agarré la guitarra, busqué las notas de lo que había tarareado y le adapté una letra. La titulé Niebla y fue horrorosa, pero cuando la grabé me pareció un pequeño milagro y me dije: “Voy a ser compositor”.

Su gira consta de 38 conciertos, ¿debió prepararse para ese periplo?

Cuando uno hace un disco quiere presentarlo, al igual que un hijo, y eso me animó a emprenderla. Espero resistir, porque hace mucho tiempo que no cumplía con un recorrido como este. Pero siempre he sido cuidadoso de mi salud. Camino 6 km todos los días, no fumo y hago siesta.

Entradas
Quito:
$ 22 general, $ 40 preferencia, $ 50 butacas, $ 60 sillas vip, $ 80 sillas golden box y $ 100 sillas top box. De venta en Musicalísimo, almacenes Rickie, Tu Boleta, El Recreo y Plaza de las Américas.

Guayaquil: $ 110 top A, $ 90 top B, $ 76 golden A y golden B, y $ 56 silver. Se adquieren en Musicalísimo (Mall del Sol y Policentro) y las boleterías del Centro de Convenciones.