¿Quién es? Periodista, ex entrevistador de Ecuavisa. Actualmente, emite sus opiniones por youtube. Este miércoles, presentará su primer libro: NUNCA MORDAZACarlos Vera está atrasado. Atrasado en el reparto de las invitaciones, atrasado en la impresión de su primer libro, Nunca mordaza, que presentará este miércoles en Guayaquil. Pero, a la entrevista con HOY, llega puntual, diálogo que se desarrolló con tuteo, pero se publica respetando el manual.
Lanza su primer libro esta semana. ¿Por qué ahora?
Porque siempre que quise escribirlo, volvía a la televisión, y este es un libro muy crítico de la televisión. Y, para poder escribirlo con libertad, necesitaba estar fuera de la televisión y haber decidido no volver nunca más. No puedo y, además, no quiero. Canal al que yo entre, lo cierran.
¿Es una decisión voluntaria no volver o las circunstancias lo obligaron?
Las dos cosas. No voy a estar esperando a que Correa acabe su Gobierno en uno o cuatro años para ver si alguien se digna en ofrecerme trabajo.
Considero que, sin habérmelo propuesto, allí terminó mi ciclo, mejor que si me lo hubiera planteado. Además, he descubierto nichos nuevos. Estoy fascinado con Internet; ahora entiendo lo que es estar globalizado. Voy a retomar la radio -también por Internet-, tengo una revista política mensual en mente y, lo digo al final de mi libro, armar un movimiento de centro democrático en el Ecuador. Con gente nueva, fresca, independiente, partiendo de los 30 mil miembros de mi Facebook. Tengo la página de Facebook con más miembros en el Ecuador.
¿El libro se limita a contar su paso por la televisión?
Mis 11 salidas de la televisión. No es un resumen de mi trayectoria ni menos, una biografía mía. Sobre todo, cuenta cómo esas salidas tuvieron que ver con hechos históricos del país, con circunstancias políticas. Todo lo recreo para que se entienda que esta última salida de Ecuavisa, si bien fue la peor, no ha sido la única, ni este Gobierno ha sido el único que ha tenido pretensiones totalitarias. Ha sido el único, eso sí, que ha instaurado un sistema para que esas pretensiones queden institucionalizadas, al extremo de que su torcedura mental la exprese en una ley de comunicación, que propugna una mordaza. Por eso, el título del libro: Nunca mordaza.
¿Esta es su peor salida de la televisión? ¿Ecuavisa no le dio el suficiente espacio durante largo tiempo?
Es la peor, sin duda. Justamente porque fue en el período que más duré -ocho años-, el que más aporté, el que más maduré, y era el medio con más prestigio de la televisión, no cabía una traición ni un retroceso de esa medida. Con otro tipo de empresarios, que no son exclusivamente de la comunicación, como sí es Xavier Alvarado Roca, yo podía entender y hasta aceptar ese tipo de presiones. No de un hombre que se prestigió a base de respetar la libertad de expresión y que ha decidido retroceder ante Correa.
¿Reconoce culpas propias, errores cometidos?
Hay mucha autocrítica. Me equivoqué más de una vez. Reconozco que dos de las veces que me fui, no debí haberme ido. Reconozco que, a veces, pude haber moderado el tono y no lo moderé. Reconozco que, a veces, saqué conclusiones muy rápidas y, más que la autocrítica que me hago, me expongo a la de los demás, por revelar cosas que pude haber guardado para mí. Alguna gente pensará que soy intransigente, otra confirmará que soy prepotente y soberbio, dueño de la razón, autosuficiente, por la vehemencia con la que defendí mis puntos de vista desde que era reportero.
¿No es un libro por el que está respirando por la herida?
Para nada. Tengo indignación y no resentimiento. También tengo gratitud. Si no hubiera salido de Ecuavisa, no habría escrito el libro, que demoré 29 años; no habría, en vida, escuchado frases que solo se escuchan en la muerte. Y, luego, no me habría abierto los nichos que en la comunicación y la política me habría abierto.
¿No hay dosis de ingratitud en estas páginas?
Ninguna. Yo no siento que les debo nada. No sé si ellos crean que me deben algo a mí. Me fui sin indemnización, no me interesó. Lo único que cobré fueron mis seis semanas de vacaciones. No se me ocurrió pedir una liquidación, tampoco me lo propusieron.
¿Cree que si moderaba el tono todavía seguiría en la televisión?
María Isabel de Lebed hizo una pregunta el lunes siguiente al día en que yo me fui, en una reunión en la que Xavier Alvarado lamentó lo que ha pasado y dijo que él no se esperaba esto. María Isabel -de paso, la única que habló en esa reunión- preguntó por qué no se conversó antes con Carlos Vera, si pudo haberse evitado. Él dijo que me había llamado dos veces y que no respondí. Cuando ellos querían darme un mensaje, tenían la forma de hacérmelo llegar. Querían que estalle y me vaya de mala manera, cosa que, a Dios gracias, no ocurrió.
¿No hay un error por parte de nosotros, los periodistas, de haber caído en un nivel que no es de debate, sino que recurre a la descalificación, al insulto como contestación al presidente Correa?
A eso nos lleva el presidente. No hay alternativa. Cuando hay un gobernante que está en el albañal, no queda más que ir al lodo para responderle.
¿Esas son las respuestas adecuadas?
De mi parte, sí. Yo no me voy a dejar insultar de nadie, por más presidente de la República que sea. Y ahora está más claro que no es personal, porque insulta a todos. Tiene problemas para aceptar nuestra profesión, con la crítica, con la democracia. Lo que no le gustó es que alguien se le pare y le diga lo que él cree que únicamente puede decir.
Los medios han sufrido ataques de otros presidentes, Febres Cordero fue complicado.
Ahí hago una diferencia. Febres Cordero amenazaba...
Y también presionaba para sacar a periodistas...
Pero este no se satisface con eso. Correa quiere que quede una ley y una estructura sometida a él y al Estado. Es peor. Es la versión corregida y aumentada de cualquier tirano.
¿Cuáles son las expectativas de este libro?
Espero francamente que beneficie a quienes se quedan en la profesión y a los empresarios que se dejan intimidar. Asimismo, que evidencie la bajeza y la cobardía de Correa. Hay episodios, por ejemplo, en que relato, en la primera entrevista que le hice, en que me pide en un corte comercial que no le toque ciertos temas porque tiene amenazas. Le pregunté de quién, y me dijo que de Febres Cordero y Orellana. "¿Por qué no lo dices?", le pregunté, y dijo que por su familia. Ahí entendí la clase de flojo que es. Recién había dejado de ser ministro de Economía.
Aún así, después apoyó a Rafael Correa en su campaña a la Presidencia.
Aun así, pese a los insultos. Lo apoyé hasta las elecciones de asambleístas. Lo apoyé hasta cuando apareció el articulado sobre la comunicación, la estatización de los medios y que declaró que el espectro radioeléctrico es recurso no renovable. Ahí se acabó mi apoyo. Sí, fui necio, si se quiere, ingenuo. Creía que, a pesar de todo, el cambio era rescatable y que tenía buena gente en la Asamblea.
¿De qué ha estado viviendo todo este tiempo?
Del proyecto de este libro, en el que he trabajado seis meses. He conseguido auspiciantes, les he pedido un anticipo y, cuando el libro salga, tienen que pagarme la diferencia. Gente que confió en mí y se atrevió a esto.
Después del libro, ¿qué?
Ahora sí voy a hacer periodismo militante. ¿Se quejaban? No han visto nada...
¿Militante de qué causas?
Siempre milité por causas. Fíjate que con Nebot -a quien le guardo mucha amistad y gratitud- tengo la obligación de contar después de haber trabajado en equipo con él, muchas actitudes anticorrupción formidables de él. Cuento cuando tiró abajo un concurso -ya verán cuál es- diciéndoles: "Miren, señores, esta obra vale 80 millones de dólares, y ustedes la van a sacar por 140 millones". Les dijo: "O ustedes tiran abajo mañana esta licitación y la declaran desierta o yo los denuncio por ladrones". Otro caso: Peñafiel fue con un cheque de $100 mil, y lo despachó. Otro banquero fue con un cheque de $150 mil, y lo despachó. Eso he visto hacer yo a Nebot.
Sin embargo, tantos socialcristianos se hicieron de fortunas. ¿Cómo es eso?
Por eso, ese partido se fue al diablo y, por eso, él se alejó de ese partido. A mí no me consta que socialcristianos se hayan enriquecido ilícitamente con Nebot. Si me constara, lo diría. Sí me consta, es evidente y público, que muchos cercanos, sobre todo contratistas, han sido preferentes en obras. Eso es evidente.
¿Y se lo ha criticado a Nebot?
No, porque no he logrado probar el tema.
'Jéfferson Pérez está cada vez más claro'
¿su primera campaña presidencial abortó por el temor a una derrota?
Esa es tu opinión. Dijiste en tu columna que tengo un ego muy grande y que no me iba a arriesgar a comenzar con una derrota en la política. Te contesto en el libro, porque es una opinión muy válida y que muchos compartían.
¿No fue esa la razón?
No hubo el apoyo suficiente para el poco tiempo que dispuse. Me lancé a considerar esa posibilidad solo después de que otros nombres que yo estimulaba -Guillermo Lasso, Alberto Acosta, Auki Tituaña, Pablo Lucio Paredes y Jéfferson Pérez, a pesar de que no le daba la edad-, los cinco, se bajaron y me tocó lanzarme a hablar en tres días con gente para reunir lo que yo puse de condición de fondo.
¿Cuáles fueron esas condiciones?
Puesto en la encrucijada, dije: "OK, vamos. Tengo una idea, tengo claro lo que hay que hacer, reconozco lo que no sé. Sé rodearme de gente que sabe más que yo". Reunimos el 50% de los fondos de campaña y el 60% de lo que yo consideraba que era un fondo personal que requería para remunerar mi trabajo político cuatro años si no ganaba. Digo reunimos, entre comillas, porque eran compromisos, ofertas, palabras. Nadie puso un cheque, nadie puso un pagaré, nadie hizo un depósito. Yo dije: "Con esta clase de maricones, no puedo hacer una campaña presidencial. No, gracias".
Pero, ¿sigue pensando en la política?
Tengo otra idea. Quiero ver cómo financiar popularmente un movimiento cívico, desde abajo. En mi libro, hablo de cuál es la salida política, y es derrotar a Correa y a sus ideas. La pelea es democrática y la instancia es la revocatoria de mandato. En el evento de que logremos salvar todas las zancadillas para convocarla, y aunque la perdamos, ganamos en experiencia como un anticipo de la batalla grande que va a ser de aquí a cuatro años, si es que hay elecciones.
¿Usted va a ser la persona que lidere la recolección de firmas?
Si la idea logra apoyo, claro que sí.
Será más factible derrotar a Correa en la siguiente elección, pues comenzó su desgaste.
Si pierde, tiene todos los mecanismos para hacer fraude o para desconocer las elecciones. Correa no va a entregar fácilmente el poder, así pierda. Planteo un centro democrático necesario como alternativa. Después de este fracaso, el país espera un modelo eficaz que tenga resultados.
¿Usted sera el líder de la tendencia?
O Jéfferson Pérez. No queremos un sabio, queremos un gobernante, un guía, un inspirador. Con Jéfferson nos hemos reunido para hablar del tema, y lo encuentro cada vez más claro.
Marlon Puertas - Hoy
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